Cuando era pequeña (y no tan pequeña), mi madre me ponía películas de Disney , o sea , que he crecido entre cuentos de hadas, príncipes, princesas, ranas y brujas malvadas.
Quizás, sea por lo que en cuestión de sentimientos, no logro evolucionar a la velocidad que lo hacen a mi alrededor.
Antes recuerdo que las parejas eran eso, parejas. Y las parejas son la unión de dos personas.
Cuando lograbas besarte con el chico o la chica que te gustaba se daba por sentado que “estabais saliendo” porque todo lo rodeaba un hilo de inocencia, dulzura, nerviosismo etcétera y de lo único que te tenías que preocupar era de que esa “relación” funcionase.
Ahora no.
Ahora, si te besas con el chico o la chica que te gusta, resulta que aunque para ti haya sido lo más maravilloso que te ha pasado, para él o ella, es posible y bastante probable que solo haya sido eso, “un beso”.
Puede ocurrir y ocurre -de hecho es lo más frecuente- que para él o ella no haya significado nada. Que seas una más de esa semana o incluso de ese día. Pero eso tú en el momento de besarle, no lo sabes.
Entonces ya no te tienes que preocupar porque esa “relación” funcione, porque simplemente no hay relación. Eso sí, te tienes que preocupar de cuántas han estado en la misma situación que tú en un corto periodo de tiempo o si lo que para ti ha sido lo más deseado para él ha tenido importancia por mínima que fuera.
Y entonces pueden pasar dos cosas. Que logres averiguar que no le importas y caso cerrado.
Habrás malgastado tu tiempo en ilusionarte, porque claro, hablo de mi opinión y yo no concibo un beso sin ilusión, no me entra en la cabeza la capacidad de besar por pura atracción física. Eso para mi es menospreciar mis besos, regalar mis besos. Y yo no regalo mis besos.
Pero también puede pasar que sí le intereses y entonces... entonces hamija tienes un gran problema. Porque ahora llega lo novedoso, ahora llega lo evolucionado, ahora viene el “periodo de transición”.
Ese periodo que existe ahora en el que no sabes cómo comportarte, qué hacer, qué no hacer. Porque todo puede ser usado en tu contra. Si lo llamas o compartes más de la cuenta, eres una pesada agobiante que va deprisa, sin embargo, si no lo llamas, o te dejas arrastrar/llevar a lo que el quiera, eres demasiado fría y pasota. Y lo más importante, mientras tú estás emocionada con la situación, mientras tú te centras en él y te vas ilusionando, puede que él solo te “esté conociendo”dato importante porque “puede conocer a otras a la vez”.
Esa es la clave.
El periodo de transición puede durar un día, una semana, un mes, o el tiempo que estés dispuesta a aguantar. O quizás tengas suerte, le expliques la situación, te comprenda y quiera recibir lo que estás dispuesta a compartir.
Por todo eso pienso que ahora, los corazones son de papel, los te quiero son de quita y pon, y se borran con tipex. Porque quedan pocos sueños que compartir y la desconfianza ha invadido los resquicios de ilusión que se agarran con fuerza en el interior de gente que aún confía como yo.
Que aunque los sentimientos evolucionen, aunque los príncipes azules se sustituyan por abrigos de temporada, yo no regalaré mis besos, y seguiré guardándome un “te quiero” para el que no quiera evolucionar conmigo.