jueves, 18 de octubre de 2012

Escéptica

Quizás era todo tan simple como no pensar.
¿Puede una actitud hacerte libre?



Ella era agua. Él era viento. Y comenzaron a entenderse cuando él le enseñó que no debía planear en cada momento la dirección que iba a tomar. Y ella, que le costaba entender el descontrol, lo que no podía responder, intentó dejar paso al misterio y a la improvisación.

¿Puede una sensación cambiar el tiempo?




Elsa Bleda by Ilse Moore for Joel Janse Van Vuuren

Y como el agua, que va rompìendo a su paso cualquier obstáculo, se dejó llevar por la corriente sin preocuparse hacia donde la fuerza del viento la pudiese llevar.

Porque eso quiere, ser más fuerte, más moldeable, más amante, más sensible, como el viento.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo una amiga que se enamoró de un chico por eso mismo: ella era demasiado metódica y él era... y es... muy inestable, se deja llevar.

Eso tuvo sus problemas ya que ella quería controlar lo incontrolable, quizás por eso le quería, pensaba que podía cambiarle. como si fuese un reto.

El final de la historia no es alegre, asique no lo comento. sin embargo estoy de acuerdo con todas aquellas que se dejen llevar... la vida es más feliz si uno se deja llevar. Vale con un poco de control... pero no tanto.

Si ese tipo de relación hace que ambos puedan llegar a un punto intermedio, cojonudo.


Fdo. CBC, desde el móvil

kynikos dijo...

toda una proeza.

Lucia.C dijo...

El primer párrafo es realmente bonito, me encanta como has dibujado esos dos elementos y sus características, ese hombre y esa mujer. ¿Que pasaría si el agua y el viento se funden?

Tonetxo dijo...

Si tu deseo es ceder al autocontrol y al orden, bienvenida sea entonces esa nueva actitud. El sentimiento de todas formas, no creo que vaya a cambiar, pero esa diferencia en la manera de volar, percibir, vivir, sin duda hará que las sensaciones sean más profundas e interesantes...
Beso.