domingo, 1 de septiembre de 2013

Dormir.

Tiendo a fabricarme el mundo. Construyo los cimientos a base de hechos edulcorados con mi imaginación. Sin darme cuenta convierto mi chabola en un castillo donde todo es perfecto.

 Pero luego... de repente, un día cualquiera me despierto de la resaca del romance televisivo, de las frases provocadas y las  miradas inventadas. ¿ Y qué me queda?

1 comentario:

Otto dijo...

Cuando uno despierta de un sueño, y el sueño no reposa a su lado, es muy posible que comiencen las pesadillas.