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domingo, 16 de septiembre de 2012

Escapismo.

En cuestiones de pareja, a veces nos ponemos límites. A veces imponemos límites. 
Seguro que  has tenido más de una vez, la imperiosa necesidad de exigir una seguridad, una estabilidad emocional. Etiquetar tus sentimientos. 

En realidad, siento que esos límites son fruto de nuestro miedo. De no estar seguros  de nosotros mismos. Estableces unas normas que sabes que debes acatar, y ni siquiera estás seguro de cumplirlas si no existen. 

Al menos, así me siento yo. Desconfío tanto de  mi propio comportamiento que me obceco en introducir limites a quien esté conmigo. Cuando la primera que los incumple soy yo. 
Lo peor de ello es que lo justifico con acciones que él solo en mi imaginación no realiza. Digamos que creo una expectativa difícil. Conforme se va alejando de ella, yo me deslizo entre lo que debo hacer, y lo que le pedí que no hiciese. Y mi conciencia se calla cuando la convenzo de todo ha sido provocación suya. 

Y entonces llega el momento, en el que bifurco mi mente  y pienso...¿ Merece la pena exigir siempre un equilibrio? 

lunes, 2 de enero de 2012

2012.

No me gustan las despedidas. En cambio, me encantan las cosas que comienzan.
Me gusta empezar nuevos proyectos. Sentir un nuevo día cada vez que me levanto. Diferenciar unas horas de otras con pequeños detalles, aunque sea una risa incontrolada.

Un año que se va, otro que empieza, y con él los nuevos propósitos, la ilusión de volver a empezar, el recuerdo de lo que dejamos atrás... La alegría de lo vivido y la tristeza de lo sufrido.
Llega un momento durante el fin de año, que te planteas si ha merecido la pena el periodo que acaba y te permites planear cómo enfrentarte al que empieza.

A mi me gusta mirar atrás y recordar con una sonrisa todo lo que he aprendido. Valorar las cosas en su medida, dándole importancia a lo que en realidad lo tiene. Mirar hacia delante pensando que siempre se puede mejorar. Que la suerte no viene sola, hay que salir a buscarla.

Alguien que me lea de forma regular puede preguntarse... ¿No eras negativa?
La respuesta es sí. La verdad es que muchas veces lo soy, sobretodo en el plano sentimental. Pero estos últimos meses he descubierto que viendo las cosas y los problemas de otra forma vives mejor.
¿De qué te sirve encerrarte y llorar? Lamentarte, pensar que todo te pasa a ti, derrumbándote, cabreándote, estar de mal humor... Yo te lo digo, es sencillo: de nada.

No es complicado valorar tu vida. Saborear la vida. Realizar cada acto como si no volvieses a hacerlo jamás. Como si cada día fuese fin de año.

¿Recuerdas la última vez que paseaste este invierno? ¿Te fijaste en cómo brillaban las estrellas? ¿Notaste el frío helado acariciarte la piel? Hay quien no tiene tiempo ni para pasear. Quien agradecería un rato para estar consigo mismo.

¿Cuándo fue la última vez que abrazaste a tu madre/padre/hermano? No cuesta nada decir te quiero de vez en cuando. Si no eres de expresar sentimientos con un abrazo bastará.  Puede que algún día lo eches en falta.

Te quejas de que hace tiempo que algún amigo no te llama, que pasa, que estáis perdiendo el contacto. ¿A qué esperas para llamar tú? La amistad no entiende de quién llama más. Ni quién llama primero. La amistad no entiende de orgullo ni de rencor. Cada uno tiene su vida ocupada de alguna forma. No se lo tengas en cuenta. Pero no dejes que pasen más días. No sin razón..

Será que empieza el año, que aún es Navidad, que soy un año más vieja.. o que el nuevo anuncio de CocaCola me ha llegado dentro.. jajaja No sé, no tengo ni idea de cuál es la razón. Pero he descubierto que vivir lamentándote de tus desgracias no sirve para nada.

Por eso este año nuevo no he planeado propósitos. No me he prometido aprobar más o salir menos. Solo me propongo, vivir mejor.  Que mi conciencia viva en armonía conmigo. Prometo arrepentirme de haber hecho algo, pero no de lo que pude hacer y no hice.
Prometo cometer errores, pero también enmendarlos y aprender de ellos.
Prometo dar oportunidades, porque todos nos merecemos aprender.
Prometo sonreir.
Prometo estar ahí, cuando me necesites.
Prometo llamarte, cuando te necesite.
Prometo intentar prometer que no tropezaré dos veces.
Prometo regalar abrazos cada vez que me apetezca, sin avisar.
Prometo en definitiva vivir. Prometo saborear la vida. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Egoísmo

Reconozco que me acerqué a ti por egoísmo e interés... dar celos es una acción voluntaria y necesaria en muchos casos. Al principio, reirte las gracias en determinadas situaciones controladas y planeadas no era dificil. Pero he de confesar, que poco tardé en reir de verdad.
Me gusta el tonteo. El flirteo, la provocación, el morbo. Me gusta provocar, vacilar, controlar la situación y ver hasta dónde puedes llegar. Y lo admito, no se me da mal...y enterarme de que tienes novia no me ha hecho plantearme el parar. Porque yo no comienzo  nada. No te busco. Simplemente... tú me encuentras, porque yo me dejo buscar.
Pero a decir verdad, ahora que sé que tienes razones para controlarte... yo más ganas tengo de desafiarte. Me motiva,me enciende, me divierte.

Por momentos pienso en lo injusta que soy, sabiendo que jamás dejaré que pase nada, y, mientras tanto, yo juego con las ganas que tu conciencia amarra.

Y ahora, que hay veces que la situación se me va de las manos, reconozco que dar celos no es la razón que incita a que me imagine llevándote hasta el final...mientras tú planeas una coartada que inventarte, otra noche más, cuando ella te espera y tú vuelves a llegar tarde. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Tras el cristal.

Te pienso.Relajada, en el último asiento de un autobús que se aferra a finalizar su trayecto con algún minuto de ventaja.
Te pienso. Entre murmullos a gritos y pitos rabiosos en una ciudad que no descansa. 
Te pienso. Logrando abstraer mi razón al punto exacto donde quiero. Tu mirada. 

Fantaseo. Invento, idealizo, imagino otra realidad en la que mi presencia te importa. 
Fantaseo. No me contento con importarte, visualizo tu insistencia para fascinarme. 

Me deleito. Disfruto ensimismada en mis pensamientos.  Pero el estornudo de mi acompañante me hace volver a la realidad.  Ésa en la que para ti solo soy un juego, en la que tú eres puro ego. 

En la que yo solo te tengo, cuando te pienso.