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domingo, 16 de septiembre de 2012

Escapismo.

En cuestiones de pareja, a veces nos ponemos límites. A veces imponemos límites. 
Seguro que  has tenido más de una vez, la imperiosa necesidad de exigir una seguridad, una estabilidad emocional. Etiquetar tus sentimientos. 

En realidad, siento que esos límites son fruto de nuestro miedo. De no estar seguros  de nosotros mismos. Estableces unas normas que sabes que debes acatar, y ni siquiera estás seguro de cumplirlas si no existen. 

Al menos, así me siento yo. Desconfío tanto de  mi propio comportamiento que me obceco en introducir limites a quien esté conmigo. Cuando la primera que los incumple soy yo. 
Lo peor de ello es que lo justifico con acciones que él solo en mi imaginación no realiza. Digamos que creo una expectativa difícil. Conforme se va alejando de ella, yo me deslizo entre lo que debo hacer, y lo que le pedí que no hiciese. Y mi conciencia se calla cuando la convenzo de todo ha sido provocación suya. 

Y entonces llega el momento, en el que bifurco mi mente  y pienso...¿ Merece la pena exigir siempre un equilibrio? 

sábado, 30 de julio de 2011

Caótica sin remedio.

Yo no entiendo nada. Creo en el amor. Pero ésto no es amor. Ni siquiera es cariño. En realidad no sé qué es. 
Solo sé que me erizo. Entera. Hasta el mínimo músculo nota tu presencia. 
Entorno los ojos, queriendo abrirlos con fuerza. Aumenta mi temperatura.
Junto y aprieto las piernas.. para evitar que tiemblen. Cruzo los brazos para disimular algo evidente.

Pero ¿Por qué? Sin un roce, sin una palabra. Ni siquiera me pareces atractivo. Aunque sí demasiado inteligente. ¿Y ahora qué? ¿Te lo digo? ¿Para qué? No me acuesto con hombres que no me aporten más que una madrugada. Y para esto tengo que conocerlos. Y a ti no te conozco. Pero es que tampoco me apetece conocerte.



Si pudiera te taparía la boca; te encerraría en una habitación y dejaría que mi cuerpo nos explicase qué le ocurre cuando sabe que estás cerca. Abriría la puerta y sin decir nada te dejaría marchar. 
Eso sí, sabiendo ya la respuesta.  





martes, 22 de febrero de 2011

Centro de Atención a Drogodependencias. Llamando a la paciencia. (0)

Necesitaba pensar. Necesitaba un tiempo para replantear toda mi vida. Un tiempo, un instante, o una eternidad.
Me prometí no volver a escribir en el blog hasta que no tuviese pensamientos positivos. Y aquí estoy. Rozando el principio del fin pero con muchas esperanzas. Si he llegado hasta aquí he de terminar el final del trayecto. Ahora no vale echarse atrás. No hay marcha atrás. Si he llegado al límite ahora solo queda mejorar. ¿No? 


El domingo fue el peor día de mi vida. Y por suerte, si ese es el peor, el resto solo puede mejorar, ¿no? eso me queda por pensar.
A veces ves sucesos en la televisión. A veces, alguien te cuenta "el amigo de una amigo..." y siempre piensas "qué barbaridad" "pero eso jamás me puede pasar a mi" hasta que pasa.


Y cuando pasa no sabes qué hacer, a donde ir, a quién buscar, te encuentras sola entre un millón de gente, tantos amigos, tanta familia , tantos hombros y tú sin valor para coger uno de ellos. Hasta que puedes.


Y pude. Y pudimos. 


Y ahora nos toca esperar, el paso ya está dado, ahora solo hay que seguir el camino de flechas. Con paciencia, con esperanza. Porque el camino de tierra ya lo pasamos. Los baches quedaron atrás. 


Por eso, ésta, es una entrada positiva, porque después de muchos años me encuentro en éste punto que tanto deseé, siendo consciente de lo que valgo, y de lo que vale la gente de mi alrededor. Que el esfuerzo a merecido la pena. Que llorar no es malo, y gritar contra la almohada tampoco. Que los abrazos que no das los anhelas y los que das te salvan un  rato, un día , una vida. Que el orgullo no sirve para nada salvo para destruir. Y lo que queremos es construir, un sentimiento, una esperanza , un futuro.., pero construir. 


Anoche mismo le comentaba a un amigo, - sí, para mi eres un punto no intermitente en mi vida ;) - que la gente está inmersa en sus propios problemas y no se preocupa del resto del mundo. Y es cierto. Pero esa gente, padres, madres, hijos , amigos , vecinos, esa gente está y si te rodea , si la tienes cerca, esa gente escucha, y ayuda. Con esto quiero decir que guardar los problemas no sirve de nada.Una ciudad no la construye una persona. Dos hacen más que uno. 


Ahora comienza un nuevo camino, camino que no controlo yo, en el que no soy la conductora, pero del que no me quiero retirar. 


Así que cuando mire hacia el camino y vea que hay una curva, leeré ésto. Cuando vea que  está oscureciendo leeré ésto.  Y recordaré que todo se arregla.